La alarmante fragilidad en el Enrique Roca obliga al cuadro pimentonero a certificar la permanencia a domicilio para evitar un desenlace agónico ante su afición en la última jornada
Las matemáticas son tozudas y, en el caso del Real Murcia, no invitan precisamente a la festividad. Con la última jornada frente al Eldense en el horizonte, el conjunto pimentonero se enfrenta a una realidad incómoda. Su estadio que debería ser su fortaleza se ha convertido en su principal vulnerabilidad. Por ello, la visita a Torremolinos este sábado no es un trámite, sino una obligación ineludible para evitar un desenlace dramático ante su afición.
Una hemorragia de puntos en el Enrique Roca
El rendimiento de la escuadra grana en la capital del Segura es, cuanto menos, alarmante. Los datos sitúan al equipo como el cuarto peor local de todo el grupo, una estadística impropia de un club con sus aspiraciones. El balance es de 6 victorias, 5 empates y 7 derrotas, sumando tan solo 23 de los 54 puntos posibles con una escasa efectividad deñ 42,5%, permitiendo que se evapore el 57,5% del botín en su propio terreno. Esta fragilidad solo es superada por los tres conjuntos que ya han certificado su descenso administrativo a la categoría inferior: Atlético Sanluqueño (17), Sevilla Atlético (18) y Marbella FC (21). Formar parte de este vagón de cola en cuanto a fiabilidad doméstica explica por qué los nervios están a flor de piel.
El dilema del vaso: ¿Sentencia o agonía?
La plantilla dirigida por Curro Torres se encuentra en una encrucijada donde la interpretación de la realidad depende del cristal con que se mire. La visión optimista es que lograr el triunfo en tierras andaluzas cerraría cualquier debate. Una victoria en Torremolinos permitiría al Murcia respirar, logrando la permanencia matemática o el objetivo marcado sin depender de lo que suceda en la fecha definitiva. La perspectiva sombría: Si los resultados de terceros no acompañan y tropiezan, el escenario se vuelve tétrico. Un triunfo de la SD Tarazona ante el Betis Deportivo o una victoria del Nàstic frente al Europa (equipo en zona de privilegio) dejaría a los granas contra las cuerdas.
El peligro de jugárselo todo «en familia»
Lo que en cualquier otro club sería una ventaja —cerrar la temporada ante su gente—, para este Real Murcia es una amenaza real. Teniendo en cuenta que más de la mitad de las unidades en disputa han volado del Enrique Roca, llegar a la última jornada con el agua al cuello para recibir a un Eldense en plena disputa por el ascenso directo, es un guión que nadie quiere escribir. La consigna es clara: El tren de la tranquilidad pasa por ganar este sábado. Todo lo que no sea sumar de tres en tierras malagueñas obligará a los pimentoneros a mirar a un espejo, el de su propio estadio, que este año les ha devuelto un reflejo demasiado amargo.


















































