El capitán universitario analiza el histórico segundo puesto del equipo, su evolución personal como anotador y la exigente semana que afrontan con los duelos ante Baskonia y Unicaja
El ambiente en el vestuario universitario es una mezcla de cansancio lógico y una ilusión desbordante. No es para menos. Situados en una histórica segunda posición, el equipo se prepara para una semana que podría definir sus aspiraciones definitivas en la zona noble de la tabla. Jonah Radebaugh, uno de los pilares del esquema de Sito Alonso, ha comparecido ante los medios para analizar el estado de forma de un grupo que no se conforma con lo conseguido.
Resiliencia ante el cansancio
A estas alturas del calendario, el «parte de guerra» es inevitable. Jonah reconoce que el desgaste hace mella, pero la meta final actúa como el mejor de los analgésicos. «Personalmente me encuentro un poco cansado, con algunas molestias, pero es normal en este tramo. Todos los equipos están igual», confiesa el jugador. Sin embargo, la motivación de los play-offs es el motor que mantiene al grupo en pie: «Estamos preparados para dar todo lo que tengamos. Son el tipo de partidos para los que trabajamos».
De especialista defensivo a amenaza exterior
Una de las grandes noticias de la temporada ha sido el paso adelante del capitán en la faceta ofensiva. Conocido por ser uno de los mejores defensores exteriores de la competición, su reciente acierto desde el triple (firmando seis en el último encuentro) ha sorprendido a muchos, aunque no a sus técnicos.
«Sito y Alejandro me han mostrado cuánta confianza tienen en mí, y eso te permite jugar más libre», explica. El jugador admite que el año pasado sintió que el trabajo estaba ahí, pero la suerte le fue esquiva de cara al aro. «Ver que ahora está funcionando se siente muy bien. Sigo siendo un defensor, ese es mi trabajo y no quiero perder ese paso, pero soy un jugador de baloncesto y es divertido ver las canastas entrar».
Una semana de máxima exigencia: Vitoria y Málaga
El calendario no da tregua. El primer escollo será el Baskonia en el Buesa Arena, un rival directo por los puestos de cabeza de serie. «Sabemos lo buenos que son y que vienen con hambre. Tendremos que dejar que nuestro trabajo hable por nosotros en la pista», señala Jonah respecto al duelo en Vitoria.
Tras el choque ante los vascos, espera el Unicaja, otro rival de extrema dureza física. No obstante, Radebaugh identifica precisamente la dureza como el ADN de su equipo: «Nuestro fuerte es que somos un equipo muy físico y mentalmente preparado. Van a ser partidos muy divertidos de jugar».
Un sentimiento diferente al de hace dos años
Como uno de los pocos supervivientes de la plantilla que alcanzó el subcampeonato hace dos temporadas, el escolta norteamericano, es una voz autorizada para comparar ambos momentos. Y, según él, la atmósfera es distinta.
«Siento que es diferente, principalmente por lo bien que lo estamos haciendo en la temporada regular. Vamos a terminar con más victorias y más arriba en la tabla», reflexiona. Esa mejora en los resultados trae consigo un cambio en la narrativa: «Hace dos años sentíamos que no teníamos nada que perder. Ahora hay más expectativas y más presión sobre nosotros por lo bien que ha ido la temporada, pero este grupo ha gestionado la presión bastante bien. Ojalá podamos convertirla en éxito en el play-off».
Con el equipo en plena madurez y las ideas claras, el conjunto murciano encara el tramo final con la ambición de quien sabe que ya no es una sorpresa, sino una realidad consolidada en la élite del baloncesto nacional.


















































