Escenario de las derrotas más abultadas en la historia del club y con solo dos triunfos a favor, el feudo vitoriano marca ahora el camino hacia nuevos récords
El Buesa Arena se presenta una vez más en el horizonte del UCAM Murcia como una plaza de contrastes extremos, siendo históricamente la pista donde el conjunto universitario ha encajado las dos mayores derrotas a domicilio de toda su trayectoria. El capítulo más oscuro se escribió en la temporada 2008/2009, cuando el equipo entonces dirigido por Manolo Hussein se vio arrollado de principio a fin, regresando de Vitoria con un doloroso 105-60. Aquellos 45 puntos de diferencia se mantienen, a día de hoy, como la mayor paliza sufrida por el CB Murcia lejos de su feudo en la máxima categoría.
Esta pesadilla en territorio alavés tuvo una réplica casi igual de amarga en el curso 2018/2019, cuando se registró la segunda mayor derrota histórica del club en la misma cancha por un abultado 93-49. Curiosamente, aquel fue un año de inflexión, pues tras ese difícil tramo llegaría en el mes de enero Sito Alonso para tomar las riendas y lograr la permanencia del equipo en la Liga Endesa. En aquella plantilla que sufrió el rigor del Buesa Arena ya se encontraba el rumano Emanuel Cate, quien hoy sigue formando parte del plantel como un pilar fundamental del proyecto.
Pese a este historial de sombras, el UCAM también sabe lo que es conquistar el pabellón vitoriano, aunque lo ha hecho de forma muy dosificada. La primera alegría llegó en la temporada 2014/2015 bajo la dirección de Diego Ocampo; fue un 3 de mayo de 2015, en la jornada 31, cuando los murcianos lograron romper su sequía con un trabajado 77-85. No obstante, las victorias en Vitoria han sido tan esquivas que, desde entonces, el club solo ha podido repetir la hazaña una vez más.
Ese segundo y último triunfo en el feudo baskonista se produjo en el curso 2020/2021, ya con Sito en el banquillo. Ocurrió el 4 de octubre de 2020, en la jornada 4 de aquella campaña, en un encuentro donde Emanuel Cate volvió a ser testigo y partícipe, esta vez desde el lado de la victoria. Desde aquel día, han pasado ya casi seis años sin que el equipo universitario pueda saborear un triunfo en una pista que se ha vuelto auténticamente tabú para sus intereses.
Ahora, en una temporada de récords, regresa a tierras vitorianas con la firme intención de romper esa maldición y sumar la tercera victoria de su historia en dicha cancha. El desafío trasciende lo estadístico, pues un triunfo permitiría al club alcanzar su mejor registro de victorias a domicilio en una temporada regular de la ACB. Además, ganar supondría blindar la segunda posición de la tabla y poner una distancia de dos triunfos —más el factor del average— frente a un rival directo. Este resultado dejaría prácticamente asegurada la plaza como cabeza de serie para los próximos Playoffs, consolidando el estatus de un equipo que busca rebelarse contra su propia historia.


















































