Un doblete de Jorquera y el gol definitivo de Flakus dan la permanencia matemática al cuadro grana en una temporada de sufrimiento
Jorquera lidera el zarpazo pimentonero en una primera mitad marcada por el VAR (0-2)
Arrancaba la noche en Torremolinos con todo el murcianismo atento a otros resultados que certificasen buenas noticias con respecto a la salvación. El encuentro comenzó bajo el signo de la cautela, con ambos conjuntos mostrando un respeto absoluto y priorizando el orden táctico para evitar errores tempranos. Sin embargo, el letargo ofensivo lo acabó rompiendo Jorquera, quien ya había dado un primer aviso serio con una ocasión manifiesta que obligó a una intervención providencial del guardameta local.
El verdadero punto de inflexión del choque llegó cumplida la media hora de juego, desatando la polémica y la tensión en las gradas. En el minuto 30, Jorquera enviaba el balón al fondo de las mallas, dando inicio a una agónica revisión arbitral de siete minutos. El tanto, anulado en primera instancia por fuera de juego, pasó a examinarse bajo lupa por una posible falta de Cristo en el origen de la jugada. Tras la eterna espera, el colegiado dio validez al gol en el 38′, subiendo un 0-1 que insufló una merecida tranquilidad al cuadro pimentonero.
Lejos de conformarse, el Real Murcia aprovechó el desconcierto local para asestar un nuevo golpe psicológico justo antes del descanso. En el 41′, un milimétrico pase de David Vicente encontró a Flakus dentro del área. El delantero esloveno se giró con brillantez y sacó un remate que se topó con una gran parada de Barragán, pero el rechace cayó de nuevo en las botas de un letal Joel Jorquera, que no perdonó. Con este doblete en su cuenta particular, el extremo certificaba el 0-2 definitivo en los primeros cuarenta y cinco minutos, enviando a su equipo al túnel de vestuarios con el partido encarrilado y una profunda sensación de paz.
Flakus pone la guinda y certifica la salvación grana en la segunda mitad
En la reanudación, el conjunto dirigido por Curro Torres saltó al césped con la premisa de gestionar la valiosa renta obtenida, mostrándose muy sólido y aguantando con solvencia los intentos de reacción del Torremolinos. Los pimentoneros, muy bien plantados, rozaron la sentencia definitiva en el 59′, pero un remate a bocajarro de Pedro Benito en el área pequeña se topó con otra intervención espectacular del guardameta local.
Con el paso de los minutos, el técnico grana comenzó a mover el banquillo. El cambio más significativo llegó en el 63′, cuando Jon García ingresó al terreno de juego para sustituir a un Jorge Sánchez que tuvo que retirarse con molestias físicas, reforzando así el entramado defensivo.
Ya en los instantes finales, con el Torremolinos volcado a la desesperada, el Real Murcia encontró el escenario ideal para asestar el golpe de gracia. Un letal contragolpe conducido con maestría derivó en un profundo pase en carrera de Víctor Narro para David Flakus. El atacante no temblo, y con un certero remate cruzado, clavó el 0-3 definitivo.
Más allá de los tres puntos, este tanto tuvo sabor a gloria, certificando de manera matemática la salvación en Primera RFEF, poniendo el punto y final al sufrimiento y asegurando la permanencia tras una temporada agónica y para olvidar en el seno de la entidad grana. Alejandro Camacho maquilló el resultado tras un penalti cometido por la defensa murciana ya con el tiempo cumplido.


















































